dimecres, 18 de març del 2015

Proyecto europeo para mejorar el tratamiento del ojo seco


Este proyecto tendrá un importante impacto en la salud pública porque el ojo seco tiene una etiología multifactorial
El Grupo de Investigación en Optometría de la Facultat de Física (GIO) de la Universidad de Valencia se ocupará de la coordinación de un proyecto europeo para mejorar el diagnóstico y el tratamiento del ojo seco, según ha informado este institución académica en un comunicado.

La iniciativa, denominada European Dry Eye Network (EDEN), acarreará una inversión de 2,5 millones de euros para 4 años, y en ella participan, además de la Universidad de Valencia, la Aston University (Reino Unido), la Universidad Complutense de Madrid (España) y el Institute of Biomedical Engineering and Instrumentation de la Politechnika Wroclawska (Polonia), así como la cadena europea de hospitales Optegra y diversas multinacionales del sector.

Tal y como ha explicado el investigador principal de EDEN, David Madrid, este proyecto tendrá "un importante impacto en la salud pública porque el ojo seco tiene una etiología multifactorial" y, en la actualidad, "no existe ninguna herramienta efectiva para su diagnóstico, lo que origina que a menudo no se puedan prescribir tratamientos cien por cien eficaces".

El ojo seco es una de las causas más comunes de consulta oftalmológica en los países desarrollado. Así, se estima que aproximadamente el 30% de los pacientes que visitan a un oftalmólogo o a un optometrista tienen síntomas compatibles con el ojo seco.

Aunque esta patología afecta a personas de todas las edades y sexo, su prevalencia incrementa con la edad. "Diversos estudios han puesto de manifiesto que con el marcado envejecimiento de la población en los países desarrollados, el número de personas con ojo seco se incrementará sustancialmente en los próximos años", avanza Madrid.

Otros factores que también influyen en esta dolencia son el uso del ordenador, las lentes de contacto y la cirugía refractiva (miopía, cataratas). "La exposición a aires acondicionados, la contaminación o los ambientes con baja humedad -coches, aviones, oficinas, centros comerciales- provocan un aumento de la evaporación de la lágrima y, en consecuencia, agravan la intensificación de los signos y síntomas del ojo seco", agrega el investigador del Departamento de Óptica.

Este proyecto está compuesto por diferentes líneas de investigación englobadas en tres bloques de trabajo. Por un lado, se busca la creación de nuevos sistemas que permitan diagnosticar de manera objetiva y no invasiva las diferentes etiologías del ojo seco. Por otro, se estudiará el efecto de nuevos tratamientos. Y finalmente, se analizarán factores de riesgo que pueden favorecer el desarrollo de esta patología e incrementar su sintomatología, según las mismas fuentes.
Nuevas técnicas y fármacos

La Universidad de Valencia, además de la coordinación, se centrará en el análisis de biomarcadores en la lágrima de pacientes sanos con el objetivo de poder realizar un diagnóstico precoz del ojo seco. También evaluará los cambios inducidos en la lágrima por las lentes de contacto y por diferentes cirugías oculares.

Entre las diversas actuaciones de EDEN, destacan la liderada por la Aston University, donde se creará un modelo de ojo artificial para experimentar tratamientos y se llevará a cabo un análisis epidemiológico de prevalencia de la enfermedad. En el Instituto de Ingeniería Biomédica, de la Wroclaw University de Polonia, se desarrollarán nuevas técnicas para analizar de manera objetiva y no invasiva la película lagrimal. Y, por su parte, la Universidad Complutense de Madrid avanzará en la formulación de un nuevo fármaco.

El proyecto EDEN se ha obtenido en la convocatoria Excellent Science del Programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y se integra en el programa Marie Sklodowska-Curie Innovative Training Networks (ITN). En EDEN se contratarán diez científicos predoctorales. Además se creará un doctorado conjunto entre las instituciones académicas involucradas en esta red, de tal forma que las diez personas contratadas obtendrán el título de doctor por al menos dos universidades europeas de diferentes países.

El fosfato de calcio, posible desencadenante de la degeneración macular asociada a la edad

 

Depósitos de proteínas grasas en la retina parecen formarse alrededor de los pequeños trozos de HAP
Una nueva investigación de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland (UM SOM), en Estados Unidos, ha encontrado que diminutos trozos de fosfato de calcio pueden ser un importante factor desencadenante de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad ocular degenerativa que puede causar pérdida severa de visión y ceguera, según informan los autores en un artículo que se publica en “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS).
El bioquímico Richard Thompson, junto con su colega del 'University College London', en Reino Unido, Imre Lengyel, y un equipo internacional multidisciplinario estudiaron muestras de la retina de un grupo de pacientes de edad avanzada, algunos de los cuales tenían DMAE. Estos expertos encontraron que las muestras de DMAE contenían pequeñas esférulas de un fosfato de calcio mineralizado conocido como hidroxiapatita (HAP), que es común en el cuerpo, por ejemplo en la parte dura de los huesos y los dientes, pero nunca había sido identificado antes en el ojo.
La DMAE se desarrolla lentamente durante décadas, con la acumulación de depósitos de proteínas grasas en la retina, que provocan daños al bloquear el flujo de nutrientes en la parte sensible a la luz de los ojos, y la salida de productos de desecho. Los científicos han sabido sobre estos depósitos durante más de un siglo, pero su origen sigue siendo un misterio. Thompson y Lengyel descubrieron que los depósitos parecen formarse alrededor de los pequeños trozos de HAP y, una vez que aparecen estos trozos, el material proteico graso se une a su alrededor y, durante años, se acumulan estos glóbulos.
Estos expertos descubrieron el posible papel de HAP al examinar muestras de tejido de pacientes utilizando difracción de rayos X y productos químicos de tinción fluorescentes. "No sabíamos que HAP podría estar involucrado --dice Thompson, que es profesor asociado de Bioquímica y Biología Molecular--. Eso es lo que hace este trabajo tan interesante. Abre un montón de nuevas oportunidades de investigación".
La DMAE recibe su nombre debido a que afecta a la mácula, el área central de la retina. La mácula es responsable de la visión aguda y directa necesaria para la lectura y la conducción. La enfermedad tiende a atacar a personas mayores, más del 11% de los estadounidenses mayores de 80 años tienen DMAE y el riesgo de contraer esta enfermedad es casi del 30% para los mayores de 75 años. Otros factores de riesgo incluyen fumar, algunas infecciones crónicas y patologías inflamatorias crónicas como la diabetes.
Thompson y Lengyel están estudiando la posibilidad de utilizar la presencia de HAP como una señal de alerta para el riesgo de DMAE con la esperanza de que esto ayude a la intervención temprana antes de que los pacientes hayan sufrido una pérdida irreversible de la visión. Con el tiempo, dicen, puede ser posible idear métodos para reducir los depósitos de HAP o limitar el crecimiento y la progresión de la enfermedad. "Creemos que HAP juega un papel clave en este proceso --sentencia Lengyel--. Ésta es una nueva explicación de cómo comienzan estos depósitos".

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El mayor espesor de la vaina del nervio óptico es un indicio del aumento de la presión intracraneal

Ayuda a identificar a los pacientes con ictus agudo con mayor riesgo de morir en cuestión de días o meses.

La medición de la vaina mediante ecografía óptica de un nervio que conecta el ojo y el cerebro ayuda a identificar a los pacientes con ictus agudo con mayor riesgo de morir en cuestión de días o meses, según un estudio presentado en la Conferencia Internacional de Apoplejía 2015 de la Sociedad Americana de Ictus.
El trabajo tenía como objetivo la identificación de forma rápida y no invasiva de pacientes con accidente cerebrovascular con mayor riesgo de aumento de la presión intracraneal. "El mayor espesor de la vaina del nervio óptico es un indicio del aumento de la presión intracraneal, puesto que cuando se hincha el cerebro, la presión se transmite a los ojos", señala Vishnumurthy S. Hedna, investigador y profesor asistente de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Florida, en Gainesville, Estados Unidos.
En el estudio participaron 86 pacientes del Hospital Shands de la Universidad de Florida en Gainesville, de los que se sospechaba que presentaban una acumulación de presión intracraneal después del accidente cerebrovascular. Los investigadores usaron ultrasonido ocular (evaluación de los ojos mediante) para medir la vaina que recubre el nervio.
En los pacientes que murieron al poco por derrame cerebral debido al bloqueo de los vasos sanguíneos, el diámetro medio de la vaina del nervio era de 5,82 milímetros, frente a los 5,33 milímetros de los que sobrevivieron. En los aquejados de un accidente cerebrovascular sangrante, el diámetro promedio fue de 6,23 milímetros para los que murieron, frente a 5,72 en el caso de los supervivientes.

Los últimos avances permiten el abordaje farmacológico de tracción vitreomacular y agujero macular


La TVM afecta a las personas que sufren cambios degenerativos en el humor vítreo
Expertos, reunidos en el 'Rethink TVM', han asegurado que los últimos avances en investigación permiten el abordaje farmacológico de la tracción vitreomacular (TVM) y el agujero macular.
La TVM es una dolencia ocular progresiva y relacionada con la edad que, de no tratarse, puede provocar distorsión visual, pérdida de agudeza visual y ceguera central.
“Como proceso de envejecimiento del humor vítreo, éste puede desprenderse parcialmente de la retina dejando zonas de adherencia: lo que conocemos como tracción vitreomacular. Si afecta al área macular, que es la más importante en la visión, puede producir deformación de las imágenes, desprendimiento de retina o formación de quistes en la mácula, que provocarán una disminución de visión al paciente”, ha señalado el jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitari de la Vall d'Hebron, Dr, José García Arumí.
La TVM afecta a las personas que sufren cambios degenerativos en el humor vítreo, y esencialmente existen dos poblaciones de riesgo: los pacientes de más de 55 años y las personas miopes. También, tal y como ha explicado el experto, pueden producirse TVM anormales después de un traumatismo ocular y en pacientes con retinopatía diabética.
Asimismo, y debido a la disminución de la visión que puede provocar la TVM, durante el encuentro se ha destacado la importancia de abordar la tracción vitreomacular para que ésta no afecte a la calidad de vida de los pacientes. Hasta la fecha, la única opción terapéutica para la TVM era la intervención quirúrgica o la 'observación' asociada al progresivo deterioro de la visión que puede derivar en ceguera central.
Recientemente se ha presentado en España el primer tratamiento farmacológico de dosis única para este síntoma, la ocriplasmina. "Este nuevo fármaco, administrado en los casos seleccionados como en agujeros maculares de pequeño tamaño o en tracciones vitreomaculares focales, puede separar la adherencia entre la retina y la hialoides, liberando la tracción que estaba dañando la retina, y mejorar así la visión del paciente sin tener que recurrir a la cirugía", ha indicado el Dr. García-Arumí.
También, los especialistas han destacado la utilidad del nuevo tratamiento en los estadíos iniciales de la TVM. En estos casos, tal y como ha añadido el experto, la tracción vitreomacular puede ser reversible con la inyección intravítrea. Tal y como ha avisado, si no se realiza el tratamiento de forma precoz, la tracción vitreomacular puede evolucionar hacia la formación de un agujero macular con la consiguiente disminución de visión, y en estos casos se requiere un tratamiento quirúrgico.

Células madre de la pulpa dental pueden transformarse para tratar cicatrices en la córnea


Provocadas por una infección o lesión.
Las células madre de la pulpa dental de las muelas del juicio pueden ser redirigidas para convertirse en células de la córnea del ojo, un avance que podría utilizarse algún día para reparar cicatrices en la córnea provocadas por una infección o lesión.
Los hallazgos de esta investigación, realizada por investigadores de la University of Pittsburgh, en Estados Unidos, y publicados en la edición digital de “Stem Cells Translational Medicine”, sugieren que podrían convertirse en una nueva fuente de tejido para trasplante de córnea a partir de las propias células del paciente.
La ceguera corneal, que afecta a millones de personas en todo el mundo, se trata típicamente con los trasplantes de córneas de donantes, explica el investigador principal de este trabajo, James Funderburgh, profesor de Oftalmología de la University of Pittsburgh.
"Hay escasez de donantes de córneas y se puede producir el rechazo del tejido donante, lo que puede resultar en la pérdida permanente de visión", lamenta el Dr. Funderburgh. "Nuestro trabajo es prometedor porque el uso de las propias células del paciente para el tratamiento podría ayudar a evitar estos problemas", añade este investigador.
Los experimentos llevados a cabo por la investigadora Fatima Syed-Picard, también del Departamento de Oftalmología de Pitt, y el equipo mostraron que las células madre de la pulpa dental, obtenidas del tercer molar humano, o muela del juicio, de extracciones de rutina realizadas en la Escuela de Medicina Dental de Pitt, podrían convertirse en las células del estroma de la córnea llamadas queratinocitos, que tienen el mismo origen embrionario.
El equipo de científicos inyectó los queratocitos diseñados mediante ingeniería en las córneas de ratones sanos, donde se integran sin signos de rechazo, además de emplear las células para desarrollar construcciones del estroma corneal similares a los tejidos naturales.
"Otras investigaciones han demostrado que las células madre de la pulpa dental se pueden utilizar para hacer nervios, hueso y otras células --señala el Dr. Syed-Picard--. Tienen un gran potencial para su uso en terapias regenerativas". En trabajos futuros, los investigadores evaluarán si la técnica puede corregir cicatrices de la córnea en un modelo animal.
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Las personas con diabetes deben hacerse anualmente retinografías para prevenir el edema macular diabético


En los primeros cinco años de diagnóstico.
El presidente de la Sociedad Andaluza de Oftalmología (SAO), Ignacio Vinuesa, ha aconsejado a las personas con diabetes que, en los primeros cinco de diagnóstico, se realicen anualmente retinografías con el fin de prevenir el edema macular diabético.
Y es que, tal y como ha alertado, la prevalencia de la diabetes es del 8% de la población y, dentro de los diabéticos, la prevalencia de ceguera oscila entre el 4% y el 11%. "Diabetes no tiene por qué decir ceguera, pero hay que hacerse retinografías, y si no hay patología, continuar con revisiones de fondo de ojo cada año", ha apostillado

Nueva técnica que permite estudiar los vasos de la retina sin inyectar un contraste intravenoso


Se trata de un paso adelante frente a la actual tomografía de coherencia óptica.
Una nueva técnica, que va a ser presentada en el XIX Congreso Anual de la Sociedad Española de Retina y Vítreo (SERV), que se celebrará en Madrid el 6 y 7 de marzo, permite estudiar los vasos de la retina sin inyectar un contraste intravenoso.
Se trata de un "paso adelante" frente a la actual tomografía de coherencia óptica (OCT), uno de los mayores avances tecnológicos de los últimos años en el ámbito de la oftalmología y prueba de referencia para el diagnóstico y seguimiento de múltiples enfermedades de la retina y el nervio óptico.
La OCT es una prueba parecida a una ecografía, pero con distinta longitud de onda, que apenas dura unos segundos, emplea un haz de luz en lugar de ultrasonidos y permite realizar una exploración diagnóstica de las estructuras oculares, ayudando así a la detección temprana de algunas enfermedades de la retina.
Asimismo, permite realizar fotografías digitales de ciertas zonas para poder hacer un seguimiento de la evolución de áreas con posibles alteraciones.
En este sentido, la nueva técnica cuyo prototipo se presenta en este Congreso permite realizar un estudio de los vasos de la retina sin necesidad de inyectar un contraste intravenoso.